This is default featured slide 1 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.

This is default featured slide 2 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.

This is default featured slide 3 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.

This is default featured slide 4 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.

This is default featured slide 5 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.

viernes, 12 de enero de 2018

Cuentos

         La roca de Sísifo. Cuentos cortos de la mitología griega
La mitología griega contiene las bases de la cultura occidental, por eso en Guiainfantilla estamos adaptando para los niños. En esta serie de cuentos cortos para niños los más pequeños pueden disfrutar de las leyendas mitológicas más divertidas y educativas.
En esta ocasión cumplimos con Sísifo el castigo que le impuso Zeus. Sísifo, el hombre más audaz, el más tramposo y el más cotilla, es castigado por Zeus por chivarse de un secreto importante. 

El castigo de Sisifo

Sísifo
Sísifo era uno de los hijos del señor de los vientos Eolo. Era el hombre más tramposo del mundo, pero también el más astuto y ambas características las heredó su hijo Ulises. Sísifo es conocido por sus estafas, por sus engaños y por su habilidad para salir de cualquier situación complicada pero, sobre todo, es conocido por el castigo que le impusieron los dioses.
La verdad es que el mundo entero estaba bastante harto de las trampas y los engaños de Sísifo, tanto dioses como mortales. Porque Sísifo además era un poco cotilla y sabía todo de todos. Nadie mejor que él era consciente de que la información es poder y por eso siempre andaba vigilando lo que hacían los dioses y escuchando tras las puertas de los vecinos. Él lo sabía todo.
Un día se formó un lío impresionante porque la hija del río Asopo había desaparecido y nadie la encontraba. Sí, en aquella época los ríos también tenían hijos, al igual que las personas. Nadie encontraba a la hija del río Asopo y todos estaban muy preocupados. Para variar, Sísifo sabía lo que había ocurrido con la muchacha, así que decidió sacar partido de la situación.
Le dijo a Asopo que él sabía con quién estaba su hija, pero que si quería saber algo más tendía que compensarle creando una fuente en su ciudad. Asopo hizo brotar en medio de la ciudad una fuente de aguas cristalinas para que todo el mundo tuviera el aguacerca y no tuvieran que desplazarse por todo el monte a por ella. Todo el mundo parecía satisfecho con el acuerdo, pero faltaba que Sísifo revelara el secreto de la hija del río Asopo.
Zeus se ha llevado a tu hija, Asopo- dijo Sísifo
La noticia cayó como una bomba porque pocos se atrevían a encararse con el dios Zeus, el más poderoso de todo el Olimpo. Pero el río Asopo quería demasiado a su hija como para no enfrentarse al dios.
- Zeus, si no me devuelves a mi hija secaré todos los ríos que recorren la Tierra- amenazó el río Asopo.
Con este panorama a Zeus no le quedó más remedio que devolver a su casa a la hija de Asopo, pero el asunto no iba a quedar así. El chivato Sísifo iba a recibir su merecido. Un castigo que nadie se imaginaba y que no dejaría a Sísifo tiempo para cotillear en los asuntos ajenos.
Zeus castigó a Sísifo a subir una enorme roca hasta la cima de una montaña. Sísifo sudaba y sudaba porque la roca era enorme y la cuesta de la montaña también. Y cuando estaba a punto de llegar a la cima, la roca caía rodando sin que Sísifo pudiera hacer nada por evitarlo. Y vuelta a empezar. Sísifo empujaba la roca hasta casi casi la cima de la montaña y para abajo otra vez. Y allí sigue Sísifo desde entonces, para arriba y para abajo con la roca a cuestas. 
Laura Vélez. Redactora de Guiainfanil.com

Leyendas

Fundación de Atena

La capital de la democracia no podía tener un origen menos prestigioso que aquel sistema político que legó. Dioses, héroes y reyes míticos construyeron de un pueblo, o varios según las leyendas, la ciudad que hasta hoy ha llegado, la que se convirtió en cuna de la cultura y ejemplo para el resto de ciudades de Grecia, alcanzando su cénit en el siglo V a.C. Se pierde en el inicio de los tiempos el fundador de la polis por excelencia. Incluso pudo no ser una solo persona, se dice que fueron varias aldeas que por motivos estratégicos, económincos y militares se unieron bajo el nombre de Atenas, de aquí el uso del plural para su denominación. Lo que su nombre sí indica es que Atenea es su diosa tutelar, la que vela porque la ciudad prospere y esté segura.
Fue durante el reinado de Cécrope, al que se considera primer rey de Atenas, cuando los atenienses eligieron al dios que tomarían como patrón. Como Poseidón y Atenea querían ser la divinidad particular de la ciudad, elevaron a Zeus sus diferencias. Este, para evitar meterse en problemas, dejó en manos de los atenienses la decisión, serían ellos quienes votaran por su dios tutelar. Poseidón, para convencer a la población de Atenas, clavó su tridente en la tierra de la que surgió una fuente de agua salada; Atenea, por su parte, plantó un olivo. Los atenienses dirimieron la disputa votando por Atenea adoptando así el nombre de la diosa de la sabiduría.
Cécrope fue un ser mítico hijo de Gea mitad hombre mitad serpiente. Llegó al trono tras casarse con la hija de Acteo, tercer rey del Ática. En sus 50 años de reinado dotó a Atenas de Santuarios, de un ceso, de viñas y los conocimientos para cultivarlas; también dividió la polis en doce barrios y enseñó a los atenienses a sacrificar animales para los dioses, apartándolos de los sacrificios humanos. Él fijó los cimientos de Atenas e inició el camino que la llevaría ser la capital de Grecia. El trono de Atenas fue heredado por Cránao, quien fue destronado por su yerno Anfictión. Durante casi tres siglos, diferentes reyes míticos alcanzaron el poder, entre los que cabe destacar a Egeo, rey que daría nombre al mar que baña la costa este de Grecia y a su sucesor Teseo, el héroe que conseguiría acabar con el Minotauro.
El término usado para denominar a los reyes de Atenas era Βασιλεύς, Codro fue el último al que se le nombró de esta manera como honor por su sacrificio durante la guerra con los dorios que irrumpieron en Grecia. Llegó a oídos de Codro el oráculo que decía que si él vivía, los dorios capturarían Atenas. Los dorios, quienes también conocían el augurio, se cuidaron mucho de intentar tomar la ciudad asegurando la vida del rey. Pero Codro, en un acto de valentía salió de la ciudad disfrazado de mendigo, se cruzó con dos enemigos con los que comenzó una reyerta, Codro mató a uno de los enemigos, pero el otro le quitó la vida salvando de esta manera a la ciudad de Atenas. Debido a su sacrificio se decretó en Atenas que Codro sería el último denominado con el nombre de Βασιλεύς. Los gobernantes de Grecia fueron llamados desde entonces con el apelativo de arcontes.

Mitos

La mitología griega es el conjunto de mitos y leyendas pertenecientes a los antiguos griegos que tratan de sus dioses y héroes, la naturaleza del mundo, los orígenes y el significado de sus propios cultos y prácticas rituales.

El mito de Electra

El mito de Electra cuenta la historia de la hija de Agamenón, rey de Micenas, y su esposa, la reina Clitemnestra, hermana de Helena de Troya. Agamenón y Clitemnestra tenían además otro hijo más joven, Orestes, y otra hija de nombre Ifigenia. Ifigenia, según cuenta Homero en la Iliada, fue sacrificada por su propio padre a cambio de protección en su camino hacia Troya.
Tras la huida de Helena con Paris, Agamenón se embarcó rumbo a Troya y allí permaneció asediando la ciudad hasta que finalmente se pudo hacer con ella tras colar dentro el famoso Caballo de Troya. Diez años duró el asedio. Mientras la reina Clitemnestra fue seducida por el ambicioso Egisto y se convirtieron en amantes.
Pero el rey volvió y tomó posesión de su casa y de su reino. En cuanto tuvieron ocasión, Egisto asesinó a sangre fría a Agamenón para eliminarlo como obstáculo en su camino hacia el poder. Clitemnestra fue su cómplice. Electra fue testigo y en su interior comenzó a crecer el odio hacia Egisto, pero sobre todo hacia su propia madre por haberle arrebatado a su padre.
Desde ese momento Electra no vivió sino esperando el momento en que pudiera vengar la muerte de Agamenón. Protegió a su hermano pequeño enviándolo lejos, al monte Parnaso, bajo la protección del rey Estrofio, hasta que tuviera edad suficiente como para reclamar el trono y ejecutar su venganza.
El día llegó, unos años después, cuando Orestes volvió ya convertido en adulto y consiguió colarse en el palacio real tras haber hecho creer a todos que había muerto. Su objetivo era acabar con Egisto y  Clitemnestra y reclamar su lugar como sucesor legítimo de su padre. Así lo hizo, pero la visión de su madre muerta con su puñal en el pecho lo empujó hacia un estado de locura que lo hizo huir y, según cuentan algunos autores clásicos, refugiarse en el templo del Oráculo de Delfos atormentado por las Furias.
Cuentan las distintas versiones de este mito que Orestes fue perdonado por los propios dioses ya que su venganza fue el punto final de la injusticia cometida contra los hermanos.
Un tiempo después Electra contrajo matrimonio con Pílades, hijo del rey Estrofio y amigo de confianza de Orestes durante su niñez en el exilio.